Radio Santa María nos da cuenta del inicio del Año Ignaciano en República Dominicana. Se llevó a cabo mediante la celebración eucarística presidida por el provincial de los jesuitas de Antillas, el P. Martín Lenk SJ. Por supuesto, la herida de San Ignacio nos inspira: es una herida física, pero también una fractura del ego y la vanidad. La herida puso en marcha un proceso que le llevaría lentamente en una nueva dirección. Nos relatan que fue una celebración muy emotiva que sirvió también para poner sobre el altar las múltiples heridas de nuestro mundo y poner todo nuestro deseo en que sean también oportunidad para ir cambiando lo que nos quita humanidad.

La misa tuvo un caracter emotivo y durante su desarrollo se destacaron algunas de las heridas de nuestra humanidad, como la violencia, las enfermedades y la vanidad, dejando abierta la invitación a servirnos del amor en Cristo y empezar a sanar nuestras heridas, especialmente aquellas que salen del alma.